miércoles, 14 de mayo de 2014

Miguel Ángel Perera: «Este cartel pondrá a Plasencia donde le corresponde»

El empresario Alberto Manuel, el concejal Luis Díazy el torero Miguel Ángel Perera. :: david palma
  • El diestro extremeño protagonizará un mano a mano con Alejandro Talavante el 14 de junio en el coso placentino

  • 3
  • 16
  • 0
plasencia. Los matadores extremeños Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante se juntarán por primera vez en un mano a mano en la plaza de toros de Plasencia el próximo 14 de junio, con toros de Montalvo. Será el cartel estrella de una feria que se ve reducida este año a tan solo dos festejos. El otro será el día 15 una corrida de rejones de la ganadería de Luis Terrón para Pablo Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo Hernández.
Los carteles fueron presentados ayer en Plasencia por el promotor, el empresario Alberto Manuel, que ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento para organizar la feria. En el acto estuvo Miguel Ángel Perera, quien se mostró muy ilusionado tanto por el mano a mano con Talavante como por la proyección que puede darle a la feria de la ciudad del Jerte. «Plasencia siempre fue una feria muy importante, recuerdo de niño que siempre iban las máximas figuras, pero en los últimos años ha sido un desastre, con un empresario que no daba ni garantías ni seriedad», apuntó el diestro, quien considera que «este cartel pondrá a Plasencia de nuevo donde le corresponde», en referencia tanto a su participación con Talavante como a la corrida de rejones.
Precios de las entradas
Las entradas para la feria se ponen a la venta el 14 de mayo en el punto de venta habitual de la calle del Rey, y también en otras localidades como Coria y Navalmoral. Para el mano a mano entre Perera y Talavante los precios oscilan entre los 24 euros del tendido de sol y los 75 de la barrera de sombra. Los rejones cuestan entre 23 y 64 euros. También se puede adquirir un abono para los dos festejos a un precio de entre 38 y 110 euros.
El viernes 13 de junio se celebrará un tentadero público didáctico en el que se lidiarán seis becerras.

Ferrera le cuaja a un 'victorino' la mejor faena de la feria de Sevilla

Antonio Ferrera pone un par de banderillas a su primer toro, de nombre 'Disparate'. :: efe
  • El extremeño sólo cortó una oreja porque falló con la espada, pero bordó el tercio de banderillas, sobre todo con el segundo par

  • 0
  • 3
El diestro extremeño Antonio Ferrera cuajó la que ha sido la mejor faena de la feria de Sevilla, que ayer concluía, a un toro de Victorino Martín del que sólo cortó una oreja por fallar con la espada.
Se iba ya la feria de Sevilla por el desagüe del olvido y la resignación, mientras se habían lidiado ya tres toros de Victorino Martín desrazados y vulgares, entre un calor sofocante y el tedio de una tarde anodina. Y en esas salió el cuarto, 'Disparate' de nombre, un 'victorino' veleto y abierto de cuerna que pareció afligirse en los primeros tercios y que fue protestado por el público por flojear al salir del caballo de picar. Uno más, parecía. Pero las tornas cambiaron en cuanto Antonio Ferrera cogió las banderillas y fue encelando al toro a cuerpo limpio, haciéndole galopar en los jugueteos y en los recortes tras clavarle los palos con sinceridad. Fue un tercio cargado de torería, y especialmente un segundo par de banderillas en el que el extremeño llegó andando casi a la misma cara del cárdeno para provocarle la embestida.
Un momento estelar
Sonó con alegría la música en el que fue uno de los momentos estelares de la feria. Y siguió sonando en cuanto Ferrera, prácticamente enseguida, encontró las claves del buen trato técnico para hacer que ese toro de nobleza dormida fuera despertando tras los vuelos de su muleta.
La distancia exacta en los cites, ni muy encima ni muy distanciado, el pulso firme de las muñecas, la espera justa entre pase y pase y la suavidad de movimientos de la tela hicieron que la faena fuera creciendo en hondura y emoción artística.
Dos series de naturales, aunque al toro le costaba rematar tras cada tercer muletazo por su escaso gas, tuvieron una gran intensidad, con pases de largo viaje, templados a pulso y con un Ferrera siempre reposado en la arena, haciendo el toreo con la seguridad y la solera que dan el poso de los años.
Y aún hubo más, porque el pacense clavó después el estoque simulado en la arena para torear también al natural con la mano derecha, igual de relajado, y redondear la obra con un larguísimo cambio de mano.
Vibró y jaleó el buen toreo la Maestranza como no lo había hecho a lo largo de los diez largos días anteriores, y por eso le hubiera dado sin dudar las dos orejas a Ferrera de no haber dejado el extremeño una media estocada defectuosa en el primer intento. Aun así, la solitaria oreja que paseó fue la de más peso específico de las sólo cinco concedidas en todo el abono.
El otro toro con posibilidades de la corrida de Victorino Martín fue el quinto, otro cárdeno también noble, y también con muy abundantes y buenas embestidas por el pitón izquierdo.
Fue el animal el que puso el ritmo en la primera parte de la faena, sin que El Cid acertara a gobernarlo con el mando necesario. Hasta que, en un visible esfuerzo por quedarse quieto, el torero de Salteras consiguió algunos naturales estimables entre un conjunto de desigualdades y desajustes técnico y anímicos. Más o menos como le pasó con el soso segundo de la tarde.
El resto de la corrida careció de interés y emoción, en tanto que a Iván Fandiño le cupieron en desgracia dos toros que acabaron rajándose y desentendiéndose muy pronto de su persistente muleta, exactamente igual que el primero de Ferrera.