sábado, 1 de junio de 2013

El Juli sale a hombros en Granada tras un flojo encierro de Núñez del Cuvillo

El Juli, ante su segundo toro de la tarde en Granada. | Efe
El Juli, ante su segundo toro de la tarde en Granada. | Efe
Julián López, El Juli, ha salido a hombros por la puerta grande en Granada tras cortar una oreja en cada uno de sus toros en un flojo encierro de Núñez del Cuvillo, al que le faltó raza.
Rafael Cuesta, de la cuadrilla de Morante, tuvo que ser atendido en la enfermería por el doctor Pablo Torné de una luxación en el hombro derecho producida durante la lidia del segundo toro.
Padilla, con su primero, un toro con querencias al que le costó embestir y que se defendió, pudo dar alguna tanda templada sobre todo por el pitón izquierdo, pero el toro se rajó pronto y la faena resultó afeada.
Muy decidido salió en el cuarto con tres largas cambiadas y un comienzo de rodilla con la muleta, pero el manso no tenía un pase y se acobardó en tablas. Cumplió Padilla en banderillas en su lote.
Morante, con su manso primero lo intentó en toriles por ambos pitones, pasó a regañadientes por el izquierdo y deslucía por el otro pitón; el toro no tenía nada y Morante desistió, y además se descompuso al matar.
Salió con muchas ganas en el quinto y toreó con un gusto exquisito tanto a la verónica como al comienzo de su faena de muleta, pero el toro se apagó por su falta de raza y no lo dejó rematar su labor aunque consiguió grandes momentos sueltos.
El Juli, con un toque perfecto y técnica exquisita, logró una faena muy meritoria ante su primero, un toro con poca raza que se apagó pronto, pero al que logró torear con temple y maestría e incluso alargar la mano al natural.
Faena de valor, mando y casta ante el sexto toro, que se defendió más que embestir y no lo puso fácil, pero El Juli estuvo por encima del animal.

Ficha

Seis toros de Núñez del Cuvillo, terciados y nobles, pero escasos de fuerza y sin casta, mansos segundo y cuarto, y algo bronco el sexto. Dos tercios de plaza en una tarde soleada pero con viento molesto. Juan José Padilla: Oreja y vuelta al ruedo. José Antonio Morante de la Puebla: Bronca tras aviso y ovación. Julián López, El Juli: Oreja y oreja.

Grata confirmación de Pérez Mota entre mansos de libro y un vendaval

Pase de pecho de Pérez Mota. | Efe
Pase de pecho de Pérez Mota. | Efe
Un viento intolerable azotó Las Ventas. ¿Cuándo se suspenderá por viento una tarde? Este viernes torear era un imposible. Un riesgo añadido para los toreros, descubiertos constantemente por los golpes de Eolo.
Merítisima fue la confirmación de Pérez Mota con un manso descompuesto que gracias a la firmeza del chaval se fue atemperando sobre una mano derecha puesta y predispuesta. A favor del samuel de pavorosa testa es que no tenía maldad y que no la acabó tomando mal por ese lado. Valentísimo Mota que se atracó a la hora de matartanto que la espada se le fue contraria y la sacó para evitar que quedase el borrón. A la segunda volvió a entrar recto como una vela.
Empeoró la situación con otro manso pero orientado. Más viento. No quería el toro más que defenderse por arriba, cuando no coger. Antón Cortés mató en los bajos tras intentarlo lógicamente sin convencimiento y consecuentemente en vano.
El tercero con un flequillo feo y cara lavada bajo el armamento fue devuelto por inválido. Fue impresionante ver como un azote del viento dejo a Rubén Pinar desnudo de capote en los medios con el sobrero jabonero y afiladísimo de Aurelio Hernando. Terrorífico el trance. Peor cuando en la muleta se le volvió a vencer directamente al cuerpo. Se le picó poco. Estremecedor el volteretón; un milagro que Pinar se levantase indemne con esas puntas. Toro viejo y peligrosísimo desde capotes. Valentísimo Pinar, poderoso sobre la mano derecha. Ni uno por el izquierdo. Fabuloso el espadazo.
El cuarto tendría un metro de pitón a pitón. Un mamut. Se defendía con sus palas en las telas al viento. Otra faena al refugio del "5". No cabía en la muleta. Antón Cortés muy abierto con el toro desentendido. Velas al viento sin humillar, como quereindo coger la muleta con el pitón de fuera. Bueyuno. Cortés precavido.
El castaño quinto rajaba el cielo con sus perchas. Se repuchó en el caballo. Pero tuvo mayor humillación en la muleta (dentro de un orden) de un Pérez Mota que se lo hizo todo por abajo. Muy arrastrada la muleta. Una en que por el viento o lo que fuese no lo consiguió se le enredó en las astas. Muy de verdad y toreando fetén. Faena diestra. Sorprendente el tipo si arredrarse con semejante pavo. Borda las trincherillas. Brutal el sopapo con la espada. Quizá por su leve travesía retrasó la muerte. El descabello enfrió la buena obra.
El sexto fue el de mayor remate y el más manso entre los mansos. Que ya es decir. Oleadas en banderillas y la cara por las nubes. Y más de lo mismo en fuga en la muleta de Pinar. Vuelta al ruedo completa tras el mulo en huida.

Ficha:

Monumental de las Ventas. Viernes, 31 de mayo de 2013. Vigésimo segunda de feria. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Samuel Flores y uno (2º) de Manuela Agustina López Flores, cinqueños, muy armados en cabezas desproporcionadasd y muy desiguales de hechuras y remates; mansos de libro; descompuesto el 1º que se avino a un orden; infumable y orientado el 2º; bueyuno 4º sin humillar; destacó la mayor humillación del veleto 5º; rajado el más rematado y huido 6º; y un sobrero de Aurelio Hernando, cinqueño, una prenda.
Antón Cortés, de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada baja (silencio). En el cuarto, estocada habilidosa (silencio ).
Pérez Mota, de azul marino y oro. Metisaca contrario que hace guardia y estocada tendida (silencio). En el quinto, estocada y varios descabellos. Aviso (saludos)
Rubén Pinar, de blanco y oro. Gran estocada. Aviso (saludos). En el sexto, estocada atravesada (silencio).


Antonio Ferrera hará el paseíllo esta tarde en Las Ventas, en la vigésimo primera corrida de la Feria de San Isidro. El torero de Villafranco del Guadiana compartirá cartel con Javier Castaño y Alberto Aguilar (que sustituye a Iván Fandiño). La terna estoqueará astados de la ganadería de Adolfo Martín, cuyas reses pastan en la finca extremeña de 'Los Alijares'.
Esta mañana se ha realizado el sorteo de los astados. El primero del lote de Antonio Ferrera es 'Malagueño', herrado con el número 29 y de 583 kilos de peso. El segundo será 'Baratillo', de 517 kilos y con el número 106.
Por su parte, Javier Castaño estoqueará al número 112, de 521 kilos y al 7, 'Marinero' de 554. Alberto Aguilar lidiará en primer lugar al número 96 de 541 kilos y a 'Repollito', de 524 y herrado con el número 60.

miércoles, 29 de mayo de 2013

VARGAS LLOSA: PONCE ES LA HECHURA DE LA FELICIDAD
Día 28/05/2013

El diestro presentó ayer en Madrid su biografía escrita junto al crítico de ABC, Andrés Amorós


Mario Vargas Llosa no es torero. O al menos no lo era hasta que Enrique Ponce añadió a su Premio Nobel de Literatura «algo de torero». Descubrió sus dotes hace dos días, cuando ambos se enfrentaron al alimón a una vaca. Ayer, mientras el peruano gesticulaba recreando un animal diminuto, las risas inundaban el salón del Club Siglo XXI. Allí se citaron para presentar «Enrique Ponce, un torero para la historia» (La esfera de los libros), una biografía escrita al alimón por el diestro y el crítico taurino de ABC, Andrés Amorós.
Acompañado por múltiples personalidades del toreo y de la esfera social, el literato describió junto al autor la trayectoria y la personalidad de Ponce, un diestro que, a punto de cumplir sus bodas de plata como matador, ya se ha enfrentado a más de 4.000 toros en sus diez temporadas de carrera.
«Enrique Ponce aprendió a mover una muleta cuando tenía cinco años», se arrancó Vargas. «Una muleta que era una servilleta». Entonces, el valenciano ya contaba con las tres cualidades que, a juicio de Amorós, precisa todo diestro: «Cabeza, que significa ver las cualidades del toro rápidamente (Enrique es un niño prodigio, todo lo contrario que Luis Miguel Dominguín que era, personalmente, un pequeño desastre); elegancia natural (esa difícil facilidad que le caracteriza) y valor sereno».

Un torero para la historia

El libro retrata a un hombre que «parece la hechura de la felicidad, y nos muestra cómo la ha ido construyendo su protagonista día a día, con el mismo amor con el que aprendió a matar a ese cómplice entrañable que es para él el toro bravo». La explicación de Vargas Llosa se complementa con la humildad del torero, que justifica el título del libro: «Es un torero para la historia porque ha toreado en todas las plazas, todos los toros de todas las ganaderías, sin rehuir a ninguno; cosa que no todos hacen», dijo Amorós.
Aunque tardó en saltar al ruedo, el valenciano no se hizo esperar. Abrumado por el cariño que desprendía el salón, dijo que «siempre he salido a la plaza a torear como si fuera el último día. Nunca he pensado en logros ni en estadísticas». Aunque también confesó que con el libro ha descubierto «muchos datos que desconocía».
Tras agradecer a su mujer, Paloma Cuevas, hijas y amigos el apoyo recibido durante todos estos años, el torero también dedicó unos minutos a hablar de la situación de su oficio. «Yo no veo tanto pesimismo en los toros. El problema que tiene en estos momentos la fiesta es la que tiene toda España: la crisis», dijo. Una crisis que afecta especialmente a los jóvenes, en este caso, novilleros. Y «pagar para torear no está en el pensamiento de un torero».

El poder de Pablo Hermoso a caballo

Día 26/05/2013 - 01.51h

Corta una oreja en la despedida y llegada de los Moura

Se va un padre y llega un hijo. Joao Moura brindó su faena final a la afición que lo aupó nueve veces por la Puerta Grande. No pudo tocar la décima el portugués, que buscó las vueltas a un flojísimo «Ronaldo» y apuntó detalles de su veterana maestría con un «Clavel» en línea muy murube y algo áspero. Siguió fiel al quinto mandamiento, matando a la última. Gesto de rabia y dolor por un adiós agridulce, lágrimas de un caballero que ha dado muchas tardes de grandeza al arte de Marialva. Un puñadito de arena, mirada al cielo y la ovación del público en una emotiva despedida.
Antes, el maestro había concedido la alternativa a su pupilo, Miguel Moura, que sigue la senda del padre con sólo 16 años. Afloraron los nervios con el toro de la ceremonia, que barbeaba las tablas, tónica de una aplaudida corrida de Los Espartales. Demasiados fallos y tal vez confirmación precipitada. Subió la temperatura con «Descarado», un caballo en el aire del «Morante» de Ventura y sus bocados, pero ahí quedo todo. Persiguió con ilusión un mejor resultado en el sexto y bailó en torno a «Bolero» con su cuadra. Con «Fandango» y «33» halló los mayores plácemes. Anduvo más acertado el chaval luso y la plaza reaccionó con mayor ímpetu esta vez. Dio una esperanzadora vuelta al ruedo tras petición de trofeo. La saga Moura continúa...
La tarde llevó el nombre de Pablo Hermoso de Mendoza, que templó a las mil maravillas con «Disparate». Citó en la distancia y quebró en la mismísima boca de riego. ¡Qué barbaridad! Otra banderilla más, frente a frente, con la locura desencadenada en los tendidos.Valor de Espartero lució «Ícaro», que desafió al buen tercero con chulería. Se agigantó en el colofón con «Pirata», las cortas y una conferencia telefónica. El fallo con el rejón de muerte abortó un triunfo seguro.
Un feo estilo en los inicios desarrolló «Refranero», un toro con menor transmisión en el que el rejoneador navarro puso toda la carne en el asador. «Manolete» buscó la fiesta en banderillas, aunque hubo alguna pasada en falso. Llegaron las piruetas para calentar el ambiente. Y se marchó a por «Van Gogh» para pintar girasoles sobre el lomo del espartal, aunque no fue rival apto para derrochar arte. Toda su casta y su ambición a cuestas sobre «Pirata», para amarrar las riendas y colocar las cortas a dos manos entre la algarabía del público, puesto en pie. Un rejón defectuoso, aunque fulminante, desató la pañolada. Oreja con fuerte petición de la segunda, pero el presidente se mantuvo en su sitio: la faena grande fue la del tercero. El poder de Pablo, siempre a caballo.

El Juli resulta herido en un altercado en la fiesta de la Juventud de Elvas, en Portugal

Día 27/05/2013 - 21.53h

Un grupo de personas agredió al torero, que tuvo que ser asistido en un hospital, y a su esposa el pasado viernes




El matador de toros Julián López, «El Juli»resultó herido el pasado viernes de madrugada en Elvas (Portugal) después de verse envuelto en una trifulca con varias personas cuando se hallaba acompañado de su compañero Miguel Ángel Perera y las parejas de ambos, según informa el diario «Hoy»,de Badajoz.
Por lo que ha trascendido, El Juli sufrió un fuerte impacto en la nariz, lo que requirió de asistencia médica, para lo que fue trasladado alhospital Santa Luzia de Elvas. Ambas parejas, acompañadas entre otros por Álvaro Montes, peón de confianza de El Juli, habían acudido a cenar en el restaurante El Cristo de Elvas.
Después de cenar, y teniendo en cuenta que en el paseo de la Piedad, situado al lado del restaurante, se estaba celebrando la fiesta de la Juventud, decidieron unirse a la misma. Según varias versiones recogidas por el diario, personas ajenas al grupo se acercaron a los toreros y sus acompañantes, increpándoles y pidiéndoles, al parecer, una pulsera que llevaba puesta uno de ellos.
Miguel Ángel Perera se negó y uno de los asaltantes inició un forcejeo con él. Varias personas se unieron al jaleo en el que El Juli recibió un fuerte impacto en la cara y su esposa un pequeño corte en una oreja. A las dos de la madrugada, El Juli tuvo que ser asistido en el hospital, siendo acompañado hasta allí por agentes de la Guardia Nacional Republicana portuguesa.

lunes, 27 de mayo de 2013

A Alberto Aguilar le afanan la Puerta Grande

Cogida de Chechu. | efe
Cogida de Chechu. | efe
Chechu resultó herido de gravedad en el toro de su confirmación en un despiste. El exceso de confianza le hizo pasar por dentro con la muleta retrasada si racionalizamos la acción. Con la querencia hacia tablas, al toro de Montealto le provocó la inesperada arrancada. Lo volteó y lo hirió en el aire y no en el suelo como pareció: "25 centímetros que alcanzan el fémur y el ciático", según el parte del doctor Máximo García Padrós. Así Chechu reincorporado se desvaneció. Liquidó el astifino toro y puso fin al papelón del toricantano El Capea.
La cosa quedó en un mano a mano con Alberto Aguilar, que entró en el cartel como la alegría de la huerta en sustitución de Cruz. Ni el viento ni la condición reservona del toro al que le ofreció un trato superiorpor la mano izquierda. Aguilar, sentido de la colocación y temple. Y el ánimo intacto de quien lo ve clarísimo para aguantar aquellos recaditos por el derecho. Alberto atacó tras la espada con rectitud y se cobró la oreja. Quedaban tres cartuchos.
Qué violentos testarazos soltaba el castaño cuarto. Mal estilo y peor fondo. A Alberto Aguilar le afeitó literalmente la mejilla. Una prenda que se lo puso difícil para descabellar después de pasar el fielato de la espada con las puntas en el pecho.
El pequeño león de Madrid se lanzó a por todas con el último, un toro castaño, chorreado en verdugo, de muchas carnes pero con una guapa y concentrada cara. Una larga cambiada de rodillas y los más bellos lances a la verónica de dos horas. Distancia y sitio sobre la mano derecha.Encajado y acinturado con las más boyantes embestidas de la corrida de Montealto. Aire para administrar el toro, al que se le presentía el final de la bodega. Aguilar se sintió muy torero y le infundió más vida son sumo gusto. En lo fundamental y en las improvisaciones para resolver con majeza, que diría un revistero antiguo. Los presagios de Alberto tomaron tintes de realidad cuando el toro se rajó. Un único pinchazo lo contabilizó él presidente Julio Martínez con más peso que toda la mayoría de pañuelos, la faena que dibujó AA y la tarde que interpretó de pitón a rabo. ¡Ay, don Martínez, que no distingue una vaca de un eral! ¿O era Trinidad? La Puerta Grande se la cerró con su estúpida concepción de la Autoridad.
Capea regresaba tras dos años a Las Ventas y se fue tal cual vino.Siendo el mismo que entonces.

Ficha:

Monumental de las Ventas. Domingo, 26 de mayo de 2013. Decimoséptima de feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Montealto, muy desiguales; cuajado, bajo y armado el desfondado 1º; manso pero agradecido por el descarado izquierdo el 2º; hondo y con la cara lavada el mulo 3º que nunca humilló; alto y violento de testarazos el 4º; bueno pero sin duración el 5º; destacó el voluminoso 6º también sin final.
El Capea, de nazareno y oro. Estocada en el que mató por Chechu (silencio). En el tercero, tres pinchazos y estocada (silencio). En el quinto, tres pinchazos y estocada (silencio).
Alberto Aguilar, de azul pavo y oro. Estocada (oreja). En el cuarto, estocada contraria y varios descabellos (silencio). En el sexto,
Chechu, de amarillo y azabache. Cayó herido.