lunes, 1 de octubre de 2012


Jesulín, tres orejas en San Miguel de Valero
El torero Jesulín de Ubrique cortó tres orejas en le festival taurino celebrado en el municipio salmantino de San Miguel de Valero, mientras el diestro catalán Serafín Marín se llevó un apéndice, igual que el novillero salmantino Ángel Bravo. Jesulín de Ubrique: una oreja, dos orejas. Serafín Marín: una oreja, silencio. Ángel Bravo: una oreja. Se lidiaron novillos de la ganadería salmantina de Pericalvo, bien presentados. Tarde muy fría con el coso abarrotado de público, en el festejo celebrado con motivo de las fiestas patronales de San Miguel de Valero, un municipio ubicado en la Sierra de Francia.

Miguel Ángel Perera salió ayer a hombros junto a sus compañeros de cartel en el festejo celebrado en la localidad murciana de Abarán. Se lidiaron toros de Salvador Domecq, correctos de presentación y de buen juego, para Manuel Jesús 'El Cid' (oreja y oreja), David Fandila 'El Fandi' -que sustituía a Alejandro Talavante- (oreja con petición de la segunda y oreja) y Miguel Ángel Perera (oreja y oreja). La plaza se llenó para presenciar la corrida de toros.

El milagro de 'El Soro'

28.09.12 - 00:18 - 
El milagro de 'El Soro'

«Los milagros existen. La prueba de ello soy yo». A lo largo de la entrevista, Vicente Ruiz 'El Soro' (Foyos, Valencia, 1962) repite en varias ocasiones esta misma frase. El diestro se encuentra muy ilusionado. Ha pasado de caminar con dificultad a volver a ponerse delante de una vaca en el campo. O, como el mismo relata, «de estar inválido en una silla de ruedas durante 20 años a soñar con la reaparición». Desde 1994 el torero valenciano ha entrado más de treinta veces en el quirófano. En abril de ese año, al salir de poner un par de banderillas se lesionó de gravedad en la rodilla derecha. Desde entonces ha recorrido varios países del mundo buscando una solución hasta que se puso en manos del cirujano Pedro Cavadas (conocido sobre todo por llevar a cabo con éxito numerosos trasplantes).
«Después de varias operaciones me han puesto una prótesis similar a la que utilizan los jugadores de baloncesto de la NBA», explica 'El Soro' a través del teléfono, pues se encuentra en el Campo de Gibraltar, preparándose junto a David Romero, su entrenador personal.
Y es que, en su mente solo hay un objetivo: volver a torear. Por ello entrena «unas diez horas al día» y ha pasado de pesar 109 a 80 kilos, aunque su meta está en los 65. «Llevo un largo camino de sacrificio y lucha, pero nunca he perdido la ilusión del principiante», añade.
«Vivir sin torear no es vivir, porque el toreo es una forma de entender la vida», apunta uno de los matadores punteros en la década de los 80, una revolución para la afición valenciana que tantas veces le vio torear junto a 'Paquirri', Luis Francisco Esplá o Victor Mendes, entre otros.
Tomó la alternativa en Valencia el 14 de marzo de 1982 de manos de Paco Camino, con Rafael de Paula como testigo, y comenzó una carrera marcada por el éxito, formando parte de muchos carteles de toreros banderilleros y despertando el interés en la afición de la ciudad. Su incursión en el panorama taurino fue una auténtica revolución.
Con 21 años tuvo que enfrentarse a la cara más amarga del toreo, al compartir con 'Paquirri' y 'El Yiyo' el cartel del 26 de septiembre de 1984 en Pozoblanco en el que Francisco Rivera perdía la vida tras ser cogido por 'Avispado'. Menos de un año después sería José Cubero quien moría como consecuencia de una cornada en Colmenar Viejo.
«No son momentos fáciles para mí, es muy duro recordar todo lo que pasó pero lo afronto con realismo», dice 'El Soro'. Su voz se quiebra al rememorar aquella trágica tarde. Volver a vestir de luces y a torear fue difícil pero se sobrepuso y llegó a matar 1.337 corridas de toros, estando en la élite trece años. «Tuve muchos percances, pero el que me apartó fue el de la rodilla», subraya el torero.
Las cosas comenzaron a torcerse y tuve que atravesar varios altibajos en su vida al perder la tauromaquia como referente. Fueron años duros, de llegar a tocar el fondo del pozo, pero el toreo y su ilusión por él le han tendido una mano para superar las dificultades.
«He aprendido a ser mejor como persona y a aprender de mis errores», indica tras recordar que ha habido turbulencias y angustias en sus últimos años.
El deseo de volver a torear, la fe en lograrlo, el cariño y apoyo de sus familiares y amigos le han ayudado a superar las adversidades. «Quiero hacer de nuevo el paseíllo también para dar un mensaje de esperanza a las personas que lo están pasando mal, que sepan que se puede salir y que los milagros existen», recalca Vicente Ruiz.
El torero solo tiene buenas palabras para Extremadura, una región a la que , comenta, «se llega riendo y se sale llorando». La afición siempre le respetó y se anunció numerosas tardes en sus cosos. Cuenta incluso con una peña taurina en Badajoz y tuvo una finca próxima a Villar del Rey. «Me da mucha alegría saber que hay una agrupación taurina con mi nombre que aún me espera», apostilla.
Admira la Extremadura taurina y lo alto que han puesto el listón sus ganaderías y toreros. Recuerda especialmente al maestro Luis Reina y valora a Antonio Ferrera, al que conoció en su finca cuando empezaba a torear. También a Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Ambel Posada, «nieto de un gran periodista y matador de toros», comenta.
Reaparición
Apartado de los ruedos desde hace 18 años, 'El Soro' cree que el toreo no ha cambiado en exceso en este tiempo. Le gusta tanto que no le ve defectos. «Antes había toreros extraordinarios como -enumera- Luis Francisco Esplá, Ortega Cano, Paco Ojeda 'El Niño de la Capea', 'Paquirri' o Espartaco... Todos han sido toreros de época y hoy España vive un momento bueno de matadores de toros que marcan la diferencia y ponen alto el listón».
De momento su recuperación está siendo esperanzadora. Larga y dolorosa, según reconoce, pero viendo los progresos cada día. De ahí que sueñe con volver a hacer el paseíllo en Valencia, en la Feria de Fallas y con las figuras del toreo actuales como compañeros de cartel. «Tan solo espero que Dios me de tiempo y fuerza para poder torear con todos ellos», sentencia.

Lluvia de orejas en Navalmoral

Once de estos apéndices y tres rabos se repartieron los rejoneadores Bohórquez, Ventura y Leonardo Hernández 

30.09.12 - 00:20 - 
Lluvia de orejas en Navalmoral

A las seis de la tarde daba comienzo en La Cubierta de la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata el festejo de rejones programado con motivo de la festividad de San Miguel, un festejo con un excelente resultado artístico y no tanto en lo que a afluencia de público se refiere. Grupo Ceber Tauro S.L.U. a cuyo frente se encuentra el ex matador de toros cauriense Alberto Manuel ha sido el encargado de organizar este espectáculo y de conseguir reunir a tres máximas figuras del rejoneo actual, Fermín Bohórquez, Diego Ventura y Leonardo Hernández con un encierro de Castilblanco bien presentados, chicos y de buen juego, a excepción del segundo que solo quería irse a tablas. Exceso presidencial en los trofeos y en los tres últimos sin criterio. El publico disfruto de lo que en verdad fue una gran corrida de rejones.
El jerezano Fermín Bohórquez estuvo en su línea de tantos años. Toreo clásico donde los haya, mostró que monta excelentemente bien a caballo, pero le falto conexión con el público moralo. En el primero de su lote supo acoplarse bien a las embestidas, lo anduvo de frente por la cara del toro con el caballo, lo banderilleó a dos manos. Con las cortas clavó tres por el pitón derecho que caló en los tendidos. Un pinchazo y un rejón caído, le valieron dos orejas. En su segundo, Bohórquez lidió despacio, dejando lucirse a los caballos, arriesgo por los terrenos de adentro en banderillas a dos manos. El público, que quería más espectáculo y menos clasicismo, le otorgó una oreja después de un rejón certero.
Pero el espectáculo llegó de manos del rejoneador hispano- luso, Diego Ventura y su espectacular cuadra de caballos. En su primero, segundo de lidia ordinaria, Ventura saco a 'Conquistador', caballo que toreo de salida con la cola de manera sensacional a un toro que fue el peor del lote y que salió aquerenciado, al que Diego intentaba sacar para los medios con gran trabajo. Con este caballo, logró un quiebro arriesgado dejando llegar mucho al pecho del equino. Banderilleó también al quiebro de lejos con lo que enloqueció a los aficionados.
Con 'Milagro' puso Ventura tres banderillas cortas por el pitón izquierdo, dos cortas con las dos manos. Sacó a 'Remate' para torear, con todo el significado de la palabra, al toro sin clavar ninguna banderilla. Lo cual gustó. Lo pinchó y con un rejonazo en buen sitio arrancó las dos orejas y rabo de su primer oponente. En su segundo, quinto de la tarde a Ventura le tocó en suerte un toro sin apenas transmisión al que el rejoneador hispano-luso supo disimular y levantar los tendidos.
Lidió con 'Girasol' de salida, con 'Nazaré' lo banderilleó al quiebro. Con "Ordoñez" clavo al quiebro seguido de dos piruetas. Diego volvió a «torear» al igual que lo hizo en el toro anterior, en este caso con 'Ordoñez'. Sacó a 'Cheque' para poner dos pares al quiebro con mucho gusto y de buena ejecución. Por último el caballo 'Remate' lo volvió a usar para banderillas cortas. Cortó dos orejas.
En lo que respecta al rejoneador extremeño, Leonardo Hernández, ha demostrado la temporada tan importante que ha realizado. A punto de coger un avión para volar a México, Hernández deleitó a la afición de este municipio cacereño con dos buenas actuaciones.
En su primero, tercero por orden de lidia, Hernández, lidió con la cola del caballo como si estuviera toreando con una muleta. Banderilleó al quiebro. Clavó tres banderillas por ambos pitones y uno al quiebro. También colocó dos pares de banderillas con las dos manos y por los terrenos de los adentro. En cortas por el pitón izquierdo y al violín clavó tres que también puso al público en pie. Una rosa de buena ejecución le valió para que la presidencia le diese las dos orejas y rabo de su primero. En su segundo, último del festejo, Leonardo lo paró sin apenas decir nada. En banderillas arrancó los olés de los tendidos. Logró quiebros de extraordinaria ejecución, incluida pirueta. En cortas clavó tres al violín por el pitón izquierdo más una de la rosa en redondo. Un rejón en buen lugar le valió para cortar las dos orejas y rabo.

La valentía de un joven novillero
Seguridad. Valor. Quietud y, sobre todo, ganas. Son algunas palabras pueden servir para definir al novillero sin picadores Rubén Lobato (Badajoz, 1993) que ansía debutar con los del castoreño. Un paso adelante en su carrera para el que, asegura, está preparado.
No en vano estuvo a punto de llevarse a cabo el pasado mes de agosto en la localidad vallisoletana de Pedraja de San Esteban. Días antes de celebrarse el festejo, la empresa y el Ayuntamiento optaron por un novillero local.
A pesar de la decepción, su ilusión no ha desaparecido y cada bache que encuentra en su camino no le desmotiva sino que, al contrario, refuerza su vocación y sus ganas de triunfar en el toreo.
Se acercó a la tauromaquia casi por casualidad. Rubén Lobato vivía junto a la plaza de toros de Badajoz y era amigo del hijo del conserje, el torero de plata Pepe Elbal. Jugaba con él y veía los trastos, se interesaba por ellos y poco a poco se fue mostrando cada vez más atraído por el toreo, hasta que decidió inscribirse en la Escuela Taurina en el año 2007.
«En mi casa no eran aficionados y les sorprendió que tuviese ese interés. No les hacía mucha gracia que quisiese ser torero, pero pensaron que era un juego y se me pasaría. No ha sido así», recuerda con una sonrisa el joven pacense.
Rubén Lobato tiene aún muy presente el día de su debut, uno de los más bonitos de su trayectoria, por las sensaciones al vestir de luces por primera vez, matar un novillo... Además tuvo la suerte de hacerlo en una plaza con solera, por la que han pasado matadores de toros muy importantes a lo largo de la historia, la de Alburquerque.
Fue una tarde especial como también lo fue la del 21 de junio de 2010 en la que se anunció por primera vez en el coso de su ciudad, Badajoz. «Siempre deseé torear alguna novillada en mi plaza y llegó el día. Me enteré poco tiempo antes y me hizo muchísima ilusión, más aún al compartir paseíllo con compañeros como Rafael Cerro o José Garrido. Corté las dos orejas y ahora... A esperar la próxima vez que acuda a mi plaza», afirma.
En aquella tarde, el joven sorprendió por su valor y a muchos les recordó al maestro Antonio Ferrera, a quien brindó la faena, también por la forma en la que ejecutó el tercio de banderillas. Reconoce que admira su pundonor y que se fija en él y también en otros matadores como 'El Juli', José María Manzanares o Alejandro Talavante.
Afición exigente
Hace un par de temporadas y ante la falta de oportunidades, Rubén Lobato comenzó a torear en el denominado 'valle del terror', los pueblos de Madrid, Ávila, Toledo en los que se valora mucho la presentanción del animal y se lidian novillos que por trapío podrían pasar por toros. Además se anuncian los denominados 'encastes duros' como Santa Coloma, por su exigencia. Son estos compromisos los que refuerzan la vocación. Además, la afición es muy exigente y no regala nada.
El novillero se está haciendo un hueco en esas plazas, donde triunfa y corta las orejas en la mayoría de sus compromisos. Reconoce sentirse cómodo en los tres tercios, especialmente con el capote y las banderillas, aunque en este momento tiene facilidad y lo ve claro durante toda la faena.
No en vano, entrena duramente cada día. Por las mañanas en la plaza de toros pacense, toreando de salón y banderilleando, y por las tardes corriendo o yendo al gimnasio. «Hay que estar muy fuerte no solo por ti, sino porque el toro te exige estar fuerte», comenta.
Tanto que se ve preparado y le ven preparado para debutar con picadores. «Tengo pensado hacerlo este año, he tenido un par de fechas para debutar pero por desgracia no se han podido dar por diferentes motivos. Espero debutar este mes, si Dios quiere», explica.
Lo que también espera es continuar junto a Pepe Sevilla, su apoderado. Se conocieron en una becerrada en un pueblo de Olivenza y después de verle en Badajoz decidió ayudarle con su carrera. Además de su mentor, se ha convertido en su amigo y la persona que lucha junto a él por abrirse camino.
Superan juntos los 'arreones' de la profesión y Rubén Lobato se motiva recordando el tiempo que pasó sin torear. «Eso me hace pensar que no puedo desaprovechar cada oportunidad, es lo que da fuerzas, tengo que salir a darlo todo y no dejarme superar por nada ni nadie», destaca el pacense.
Las oportunidades escasean. La crisis y la subida del IVA amenazan con apuntillar las novilladas y recibir apoyo es fundamental. «No es mi caso -añade Lobato- pero intento pasar del tema y pensar que me tiene que llegar la oportunidad. Novilleros y matadores han estado en mi situación y lo han superado. Lo importante es saber aprovechar las oportunidades y aunque no me las den en mi tierra, ya llegará el momento en que las tenga. Si no es este año, será el que viene y si no, el siguiente. Voy a luchar por ello y demostrar lo que quiero ser».
De momento continúa dando la cara cada tarde y soñando con llegar a tomar la alternativa, pero paso a paso. El siguiente en su camino en el mundo del toro es un debut con picadores que está a la vuelta de la esquina. Mientras prosiga con sus ganas de torear e ilusión por triunfar solo será necesario un poco de apoyo y toda la suerte que se merecen los que empiezan.

Juan Bellido, «Chocolate» padre: «Los médicos están asombrados de ver su evolución»

 
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Juan Bellido, «Chocolate»
Diccionario Inteligente
30 Septiembre 12 - Madrid - Aleyda Baz
«Después de evacuarlo de Ayllón y de la operación, le realizaron varias pruebas para comprobar que todo está bien». El padre de Juan José Bellido, «Chocolate» padre, respira más tranquilo tras el grave percance que sufrió su hijo hace apenas escasas horas. El joven novillero fue trasladado a planta ayer por la noche e ingirió sólidos y líquidos. Su evolución es favorable y «gracias a Dios, todo va bien».

El novillo de María Luisa Paniagua le propinó a «Chocolate» una grave cornada en el cuello que destrozó el esternocleidomastoideo. Al principio las heridas parecían mucho más graves y los médicos creían que podía estar afectada la carótida, pero «por suerte, se ha quedado en una lesión muscular», afirma Juan Bellido.

Los médicos decidieron intervenirle ayer de madrugada: «le tuvieron que limpiar bien la herida y le reconstruyeron el músculo esternocleidomastoideo. La operación duró alrededor de una hora. En un rato, vieron que todo estaba bajo control y que estaba listo para subirle a planta».

La evolución del torero sorprendió a los doctores: «Los médicos están asombrados de ver que su tensión es normal y que, a pesar de la sangre perdida, no tiene anemia». Tras la fuerte paliza, «está dolorido»; pero las visitas de familiares y amigos «hacen que esté contento e ilusionado».

Juan José Bellido «Chocolate» es ingeniero industrial, pero tiene las cosas claras: «aún no hemos hablado del tema, pero me dirá que quiere seguir con esto». No obstante, el deseo del padre, es otro: «Ojalá cuando se levante, me diga que quiere irse a trabajar de lo suyo». A pesar de ser torero, Juan Bellido no está «acostumbrado a todo esto, a que lo cojan, pero estoy muy orgulloso de tener un hijo torero».

Antonio Ferrera indulta un "Victorino" en Úbeda

 
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Diccionario Inteligente
30 Septiembre 12 - Madrid - La Razón
De nombre «Melenudo» y de capa cárdena, marca de la casa, fue el toro de Victorino Martín que indultó Antonio Ferrera en Úbeda (Jaén). Un ejemplar con humillación, recorrido, prontitud y mucha calidad en sus embestidas, cualidades que supo aprovechar el extremeño. Ferrera midió los tiempos y decidió realizarle una lidia completa: picó, banderilleó y decidió los terrenos adecuados para el toro colocándolo en suerte él mismo.

De su primera actuación obtuvo una oreja de un «Victorino» que sólo admitía dos muletazos por el izquierdo a base de tesón y firmeza. Por el derecho, Ferrera sacó muletazos derrochando valor y capacidad. Por otra parte, Carnicerito de Úbeda dio una vuelta al ruedo en su primero y Rafaelillo escuchó sendas ovaciones.

Plaza de toros de Úbeda (Jaén). Toros de Victorino Martín, indultado el quinto. Rafaelillo, ovación con saludos en ambos; Antonio Ferrera, oreja y dos orejas y rabo simbólicos; y Carnicerito de Úbeda, vuelta al ruedo y ovación con saludos. Tres cuartos de entrada.

En Arnedo (La Rioja), en la cuarta del Zapato de Oro, se han lidiado novillos de Cebada Gago para Gómez del Pilar, palmas y silencio; Rafael Cerro, silencio tras aviso y silencio; y Tomás Angulo, silencio y oreja. Media entrada.

En Pozoblanco (Córdoba), celebración del centenario del coso con una corrida de rejones de Fermín Bohórquez, bien presentados, y de poco juego salvo el 5º, en la que han actuado Pablo Hermoso de Mendoza, dos orejas y oreja; Andy Cartagena, palmas tras petición y dos orejas; y Diego Ventura, dos orejas en ambos. Tres cuartos de entrada.

En Corella (Navarra). Toros de Montalvo, de juego desigual. Alberto Álvarez, ovación en ambos; David Mora, dos orejas y oreja; y Cayetano, oreja y ovación. Más de tres cuartos de entrada.

En la plaza de toros de Las Rozas (Madrid). Toros de Guadalest, de buen juego en conjunto. Juan José Padilla, oreja y dos orejas; El Fandi, oreja en ambos; y Matías Tejela, dos orejas y oreja.

En Torremolinos (Málaga), toros de El Serrano (1º, 2º y 3º) y Osborne (4º, 5º y 6º), de juego dispar. Salvador Vega, oreja en ambos; Salvador Cortés, ovación y silencio; y José Luis Torres, silencio tras aviso y silencio.

En la plaza de toros de Olmedo (Valladolid). Corrida mixta concurso de ganaderías. Toros, en este orden, de Eusebio Naranjo, Juan Luis Fraile, Sánchez Ibargüen, Sepúlveda de Yeltes, Tornay, María Gascón. Joao Moura, silencio y silencio; Manuel Escribano, oreja y dos orejas; y Esaú Fernández, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

En Guadarrama (Madrid), reses de Jandilla para Román, silencio y silencio; Gonzalo Caballero, oreja y ovación tras petición y David Martín, oreja y dos orejas. Dos tercios de entrada.

Por último, en la plaza de Vauvert (Francia), toros de Río Frío. Diego Silveti, silencio y oreja; Jiménez Fortes, silencio tras aviso en ambos; y Tomás Cerqueira, silencio y silencio tras aviso. Menos de un cuarto de entrada. Al acabar el festejo, Diego Silveti recogió el premio a la mejor faena, otorgado por el Club Taurino Manzanares, y Carlos Pérez, trofeo al mejor picador.