sábado, 4 de agosto de 2012


Victorino ofrece un gran espectáculo en Santander

Morenito corta una oreja y Castaño pincha una gran faena

Día 29/07/2012 - 23.10h
En la penúltima de feria, los toros cárdenos de Victorino traen, como otras veces, la emoción que tanto habíamos echado de menos: reses serias, encastadas, que exigen diestros con oficio. Ferrera se muestra eficaz lidiador; Morenito de Aranda, muy decidido y estético; Javier Castaño pincha una faena de verdad importante.
Antonio Ferrera mató con éxito seis victorinos en Badajoz: una verdadera gesta, injustamente relegada por corridas más mediáticas. El primer toro, cárdeno cmo todos sus hermanos, es largo, pronto, pegajoso. Ferrera sabe darle la lidia adecuada: brilla con los palos, se esfuerza por alargar las embestidas. Faena meritoria, mal rematada. (Después de media estocada, el toro, encastado hasta el final, le persigue con saña).
Lancea con mucho oficio de salida al cuarto, uno de los mejores. Lleva bien toda la lidia. Brilla en las banderillas, espectaculares, con muchas facultades. Faena ardorosa a un toro que transmite mucho y mete la cabeza de dulce. Pero Antonio no lo ve claro a la hora de matar.
¿Serán adecuados estos toros para el estilo estético de Morenito de Aranda? Sí lo son. El diestro pasa con éxito el examen. El tercero es el más chico pero embiste con nervio. Se luce, como siempre, Luis Carlos Aranda con los palos. Morenito de Aranda, muy decidido, muletea con estética a un toro que es bueno pero no tonto. Por la izquierda, acaba poniéndolo en apuros. No mata bien.
Voltereta y gran estocada
El sexto es otro de los grandes toros de la corrida. Lo recibe con buenas verónicas, se dobla bien, dibuja muletazos largos, con empaque. Se le queda debajo y le propina una gran voltereta, que aumenta la emoción. Todavía le saca algunos buenos derechazos. Con una gran estocada, consigue la única oreja de la tarde (y le piden la segunda). Con este ganado, ha dado un paso adelante, en su carrera.
He cambiado el orden, dejando para el final a Javier Castaño. Quizá es la gran revelación de la temporada: recuérdese la gesta de los seis miuras. Reaparece esta tarde, después de su percance (idéntico al de Madrid: no se puede perder la cara al toro). Demuestra que sí está en condiciones físicas para la empresa y culmina una gran tarde. Recibe al segundo con verónicas clásicas, cargando la suerte. Lidia bien, dejando al toro lejos, para que acuda al caballo. El animal es tobillero, pegajoso, busca. Castaño no le duda: lo embarca por alto, le enseña a embestir, aguanta coladas. Saca el toro su buen fondo y se suceden los naturales, magníficos,arrastrando los vuelos de la muleta por la arena. Faena clásica, redonda, medida: de triunfo grande en Madrid. Pero pincha y este público lo olvida casi todo...
Cambio espectacular
El quinto es largo, serio. Se luce en verónicas clásicas, ganando terreno. El toro es, quizá, el menos bueno: soso, reservón, pero Javier lo empapa en la muleta, lo va metiendo. Con un animal menos vivo, logra otra faena excelente: manda, templa, liga. ¿Se puede pedir más? Se nota que sabe perfectamente lo que hace. ¡Cómo ha mejorado este torero desde su anterior etapa! El cambio es espectacular. Pero otra vez pincha, antes de una gran estocada.
Cuando hay toros encastados, todo lo que se les hace tiene mérito. Victorino ha vuelto a triunfar. Los tres diestros han dado lo mejor de sí. Con una sola oreja, hemos presenciado una gran corrida de toros. Sin quitar méritos a Ferrrera y Morenito de Aranda, me ha encantado Javier Castaño. Muy pocos diestros lidian hoy como él.
Tiene que ir a la Feria de Otoño: vale la pena que lo vean en Madrid.

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