Tres notables 'valdefresnos'
Magnífica y seria presentación del parejo encierro de los toros de Nicolás Fraile
06.08.12 - 00:25 -
Por orden de lidia, el toro que rompió festejo. De nombre 'Buscatriunfos'. Astado de seria arboladura y finas hechuras, muy en el tipo de su encaste Lisardo Sánchez. Ya de salida, descolgó la cara por ambos pitones y se desplazó hasta el infinito y más allá. Tomó un puyazo en el que apretó con fijeza y celo y galopó con prontitud y alegría en el transcurso del tercio de banderillas. Dos últimos datos: siempre quiso tomar los engaños por los vuelos, por abajo, y se empleó con profundidad.
Anunciado el último tercio, El Cid exhibió su falta de asentamiento y convicción. Demasiadas dudas las del diestro de Salteras frente a un toro de franca, pronta, combativa, noble y enclasada condición. Conservador a más no poder, Manuel Jesús evitó enganchar, someter y apretar las encastadas embestidas del primer notable 'valdefresno', al que se limitó a conducir a su aire, en la media altura y en línea recta. Con todo, su remate de faena en la corta distancia y una estocada entera y atravesada, le permitió pasear un trofeo demandado por el escaso público que acudió al coso gasteiztarra.
También destacó por su comportamiento el primer ejemplar del lote de Iván Fandiño. Ancho de sienes, despegado del ruedo, fino de cabos, enmorrillado, hondo y de ajustada romana, 'Buscabuenos' hizo honor a su procedencia Lisardo con una fría salida. No rompió el toro en los dos primeros tercios; sin embargo, tras el brindis del torero vizcaíno al respetable, el morlaco comenzó a moverse con alegría y un significado punto de transmisión.
Generoso fue el planteamiento de Fandiño, en la distancia, la larga, y su administrada exigencia. Dos pases cambiados, ligados a pases de pecho, un cambio de mano y un altanero pase del desdén, precedieron a dos tandas en redondo, en las que el torero se contuvo para no atosigar a un astado, que a su aire, fue a más. En su tercer encuentro, el vizcaíno quiso más; es por ello que ciñó los embroques y ajustó el trazo de los derechazos. Chirrió el fondo del toro, que apretado, soltó la cara con aspereza.
Cambiado el engaño a la mano izquierda, el torero otorgó inteligentes tiempos muertos entre natural y natural, de sutil cite y profundo dibujo. Una última serie en la que Iván apretó el acelerador, tocó la franela con firmeza y pulseó las embestidas, precedieron a un espadazo contrario y atravesado. El hecho de que la tizona asomara por el costillar dejó en un oreja el premio de su entonada labor.
A continuación, saltó al ruedo -excesivamente blando y suelto- un toro de cuajadas y rematadas hechuras, que sólo tuvo un defecto, escarbó antes de arrancarse. Fue 'Buscador' un toro de bandera, para soñar el toreo. De humilladas, largas e incansables acometidas ¡Por ambos pitones! Lástima que el toreo de El Cid pecara de periférico e inexpresivo. Muchos fueron los capítulos y vago el argumento de su obra.
Alargar en exceso
Harina de otro costal fueron los toros segundo, quinto y sexto. Manso, justito de fondo e informal el primero de César Jiménez, un toro al que el diestro madrileño no logró apretar las teclas precisas. Frente a su segundo, blando, tardo, de escasa raza y venido a menos, Jiménez se alargó en exceso. Porfió con generosidad, mientras dejó transcurrir el tiempo, tanto que escuchó un aviso antes de cambiar el estoque simulado por el acero.
Cerró festejo el toro de más bastas y feas hechuras. Alto de cruz, largo de viga y descolgado de riñones, arrastró los cuartos traseros desde su salida por toriles. Es por ello que pronto abrevió sus anodinos y sueltos viajes. A duras penas fue más allá del segundo muslo de un Iván Fandiño que lo intentó sin éxito por lo civil y lo penal.

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