Diego Ventura, lesionado, culmina su hazaña
Infiltrado, cortó tres orejas en su encerrona con seis toros, que acabó a pie
Día 05/08/2012 - 23.30h
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La esperada apoteosis del rejoneador Diego Ventura, al encerrarse con seis toros (algo insólito) se tuerce cuando el primer toro, un manso dePereda, derriba a caballo y caballero. Lo acusa Diego, sin duda, con menos acierto al matar que de costumbre. Con esfuerzo y mérito, logra sobreponerse a ls circunstancias adversas y culminar su hazaña.
Actúa Ventura con un traje de estreno, inspirado en del Señor de la Sentencia, de la Hermandad de la Macarena, que regaló Juanita Reina. Va bordado en oro, en homenaje a tres maestros que así lo usaban: Ángel Peralta, Álvaro Domecq y Manuel Vidrié. Además, se lidian toros de seis ganaderías distintas, incluyendo dos, tan raras para rejones, como Partido de Resina (los antiguos Pablo Romero) y, sobre todo, Miura.
Ha abordado Diego Ventura este difícil reto en el momento de madurez que parece apropiado. Lejos quedaron ya los excesos juveniles de gestualidad, para competir con el clasicismo de Pablo Hermoso de Mendoza. Ahora mismo, Diego es un formidable jinete, tiene una cuadra amplia y bien domada, domina todas las suertes, posee una notable regularidad en el rejón de muerte.
El primer éxito de la tarde llega con la entrada: casi lleno, con gran ambiente. Saca en el paseíllo a los otros 19 caballos que va a montar (otra novedad).
Herido el caballo Galán
Pero se tuerce la corrida, apenas comenzada, cuando el manso de Pereda, en un derrote, derriba al caballo "Galán" y al caballero. ¡Vaya susto, para empezar! Aunque parece dolido del hombro, brilla en quiebros, con “Wellington”, pero pincha.
Infiltrado en el hombro izquierdo, sale para matar al segundo, de Bohórquez. Pone de pie al público con “Nazarí”, que galopa espectacularmente de lado, pero también falla al matar.
El bayo “Oro” va al toro, de Partido de Resina, con una mano en el aire: clamor. Otro accidente: a “Califa” le salta una herradura. Vuelve a pinchar.
Un miura de 600 kilos
Remonta la tarde con el cuarto, de Miura, largo, alto, con 600 kilos. “Nazarí”desata el entusiasmo al llevarlo metido en el estribo (¡a un Miura!), igual que “Ordóñez”, con sus piruetas. Mata a la segunda.
Recibe al quinto, de Benítez Cubero, a porta gayola, con la garrocha. Sale ahora con los dos sobresalientes, el onubense Andrés Romero y el lusitano Palha. Los tres clavan con acierto: el público, entusiasmado, agradece el insólito espectáculo. Se queda solo Ventura para las cortas . A este toro - ¡por fin! – lo fulmina de un rejonazo: dos orejas. Los tres caballeros dan la vuelta triunfal.
Clava a portagayola al último, de Juan Pedro. Con “Pegaso”, parea perfecto, espectacular: suena una copla flamenca, dedicada a Diego. Echa pie a tierra, consigue - ¡créanme! – unos excelentes derechazos y una estocada hasta la mano: oreja .
Un poeta onubense, Rogelio Buendía, escribió un “Madrigal” de amor con la metáfora, tan de esta tierra, del caballo y el toro. En honor del caballero triunfador recuerdo el final: “¡Caballo mío, llévame en un vuelo / a la pradera que da risa al río / donde baila y resuena el amor mío”. Esta tarde, sus caballos - y su coraje - le han llevado a Diego Ventura, junto a la ría, para poder cumplir su sueño.


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